Título dinámica.
SECCIONES HISTORIA


Wikipedia  Diccionario RAE

Historia.

Landas
En Las Landas, un lugar al suroeste de Francia, en donde existe el mayor bosque de Europa, especialmente de pinos plantados por Napoleón III nacen los zancos. En el siglo VIII, Landas era un lugar donde la vegetación principalmente era de hierbas, arbustos y maleza, aquí vivian sobre todo pastores de ovejas y a fín de abrirse más fácilmente camino entre la vegetación, y de evitar mojarse los pies en los pantanos, y sobre todo para poder cuidar de lejos sus rebaños de ovejas, los pastores utilizaron los zancos.
Goya

También los zancos se utilizarón en España por agricultores
para alcanzar la fruta de los árboles.

La práctica de los zancos como instrumento de trabajo para los pastores ha desaparecido progresivamente entre en medio del siglo XIX y el principio del siglo XX. Ahora, lo zancos tienen un fin circense.

LandasLos Zancos - Goya - España


Pincha sobre la imagen para ampliar información histórica sobre las Landas y más.

Flecha arriba Arriba

Zancos de una punta a otra del planeta
Por Roberto Salas

Las tradiciones no están indisolublemente ligadas a ninguna geografía.
Eugenio Barba

¿Para qué alguien abandonaría su  natural equilibrio y  se arriesgaría a explorar las alturas desde la precaria seguridad que le ofrecen dos estrechas vigas de madera? ¿Deseos de convertirse en gigante? ¿Un desafío a  la gravedad? Lo cierto  es que las más diversas razones debieron encaramar al hombre sobre los zancos e imposible resulta determinar sus orígenes.uno

Desde la antigüedad más remota fueron utilizados por tribus y civilizaciones que no se conocían entre sí,

Las tradiciones son como árboles invisibles que se ramifican constantemente. Disfrutamos la sombra que ofrecen, pero pocas veces nos preguntamos cómo crecieron o quién los plantó. Casi nunca tenemos en cuenta  sus raíces, aunque se sabe que a través de ellas reciben los árboles una parte importante de los nutrientes que necesitan para mantenerse vivos. Las tradiciones tienen raíces que se ramifican en todas las direcciones. No son evidentes para quien solamente anda buscando los frutos.

Una de las raíces de la tradición de los zancos nos lleva hasta Nueva Zelanda. Allí los Maoríes se establecieron a partir del 800 d.C. Entre ellos existía la creencia de que las cosas extraviadas eran responsabilidad de los Diablos Ladrones, seres míticos que se representaban sobre zancos. De este modo explicaban  por qué las cosas desaparecían misteriosamente y sin dejar huellas. A ellos —a los Diablos Ladrones— invoco  ahora para que me devuelvan  algunas de las señales que evidencian el uso de los zancos de una punta a otra del planeta. Señales que han desafiado el paso del tiempo, raíces que han permanecido  en la tierra del olvido.

Flecha arriba Arriba

DESENTERRANDO RAÍCES

En una pequeña biblioteca de Ciampinno, Italia, encontré la réplica de un ánfora que muestra a varios hombres danzando o caminando sobre zancos. El ánfora data del siglo VI antes de Cristo, y da fe de esta antiquísima práctica en alguna región de  Europa. Ya en la época de esplendor de la Roma Imperial, frecuentaban sus calles  ciertos coloridos  personajes que montaban zancos  y proclamaban  alabanzas a los Dioses.  Hoy diríamos que eran  zanqueros, pero en aquellos tiempos eran conocidos como los "grallae",  término latino que actualmente sirve para designar a  las aves de largas patas. También los romanos utilizaron los zancos como parte de los divertimentos y combates que habitualmente se realizaban en los grandes Coliseos. En unos vistosos mosaicos (preservados en el Museo Arqueológico de Argelia)  puede verse a un gladiador sobre pequeños zancos peleando contra una bestia.

Durante muchos años esta tradición permaneció viva en Italia y fue retomada por los actores de la Commedia dell’Arte. Esta modalidad de representación tenía por base el trabajo sobre roles arquetípicos apoyándoese en el uso de máscaras y los actores se tomaban ciertas libertades para improvisar durante las presentaciones. Prestaban gran atención a todos los recursos que ayudasen a dilatar su expresividad: de aquí la recurrencia frecuente a piruetas acrobáticas, las habilidades malabáricas y los zancos. Como género, la Commedia dell’ Arte tuvo su auge en Italia desde el siglo XVI, y luego se expandió  por toda Europa en los siguientes doscientos años. En mis archivos conservo la estampa de un arlequín sobre zancos. La  reproducción es parte del Recueil Fossard, una colección de grabados de actores italianos que se encontraban de paso por las cortes francesas entre 1575 y 1593.

Otros antiguos grabados recuerdan la presencia de comediantes sobre zancos en los Campos Elíseos hacia 1822. Ninguno de estos alcanzó seguramente el virtuosismo del funambulista francés Charles Blondin, quien el 14 de septiembre de 1860 cruzó en zancos —sobre una cuerda tensa—  las cataratas del Niágara.

Flecha arriba Arriba

En ningún lugar de Francia fueron más útiles que en el suroeste del país, donde con razón se dice que existió un pueblo de zanqueros.  Desde 1972  un grupo folklórico de las Landas se ha dedicado a retomar las danzas sobre zancos que eran patrimonio de sus antepasados. A pesar de que aquellos terrenos ya no son húmedos ni pantanosos como lo eran antes del siglo XIX, Lous  Tchancayres (en español “los zancudos”) mantienen vivo el recuerdo de aquellos pastores que pasaban la mayor parte de sus días sobre listones de madera. De este modo escapaban de la humedad del suelo, cuidaban  sus rebaños de ovejas  y caminaban con facilidad largas distancias. En las Landas los carteros también realizaban  sus rondas sobre zancos, y las mujeres iban al mercado sobre zancos, y los niños solían ir a sus escuelas… con sus zancos. A la posteridad pasó el empeño de Silvan Dornon, un panadero natural de la región que en 1891 tardó cincuenta y ocho jornadas para llegar en zancos hasta Moscú.

Echasseur es el vocablo francés para designar a los zanqueros, palabra que tiene su origen en el francés regional de Bélgica y del dialecto walon del término “chacheu”, que significa el combatiente sobre zancos. En Namur, capital de Walonia, las pujas sobre zancos eran ya una práctica habitual entre los habitantes de la región hacia 1411, según consta en un bando municipal. Una leyenda de principios del siglo XIV nos cuenta del Conde Jehan de Flandes, dueño del Condado de Namur, que asedia la ciudad y decide no perdonar a un grupo de nobles  aunque fueran a implorarle en caballos, en barcos o carros. No esperaba el Conde que los namurenses apareciesen todos en zancos, ni que de este modo ganaran su perdón. ¡Así las cosas! Muy posiblemente el origen de esta costumbre en Namur data del Medioevo, tiempos en los que la crecida de los ríos Sambre y Meuse cubrían las calles de la ciudad, y sus habitantes, por necesidad, se habituaron al uso de las “patas de palo”.

Flecha arriba Arriba

dos“El zanco de oro” es el nombre que en la actualidad recibe el principal torneo para luchadores sobre zancos en la región, el cual se efectúa cada tercer domingo de septiembre, durante las fiestas de Walonia. Según la tradición, los contrincantes se dividen en dos grandes bandos: los Melans  (zancos amarillos y negros) y los Avresses (zancos rojos y blancos). Durante el siglo XVI se celebraron combates de masas, entre ejércitos de hasta 800 hombres sobre zancos. Cada parte tenía su capitán y su bandera, y durante la pelea estaba prohibido el uso de las manos. El éxito consistía en tumbar a la mayor cantidad de adversarios con el uso de los codos y los zancos. En ocasiones, la alcaldía organizaba “combates de etiqueta” en honor a la visita de algún alto dignatario como Felipe el Bueno, Carlos V, Pedro el Grande, Luis XIV, Bonaparte o el rey Leopoldo I. Estas peligrosas macrobatallas dejaron de realizarse en 1814, pero se han retomado de manera estable desde 1951.

También en otros lugares de Europa se libraron batallas sobre zancos, pero no para el disfrute de ningún monarca, sino como parte de arriesgadas  estrategias bélicas. Carl Hirsh rememora cómo en España (no precisa el lugar), una ciudad amurallada estuvo muy bien protegida de sus enemigos hasta que un inteligente comandante dispuso contra ella a todo su ejército  sobre zancos.

En ese país los zancos han servido a lo largo de la historia para múltiples fines. Lo mismo para torear en una situación ventajosa, que como parte de algunas fiestas tradicionales. Cada 22 de julio en Anguiano (La Rioja), en ocasión de las fiestas de su patrona María Magdalena, ocho personas bailan sobre zancos de 45 cm., y se lanzan dando vueltas sobre sí mismos por una cuesta empedrada que une a la iglesia con la plaza del pueblo. Están confirmadas estas fiestas desde 1603, pero su origen se pierde en el tiempo, relacionado con la costumbre de cruzar sobre  zancos por terrenos encharcados.

Flecha arriba Arriba

Ahora bien, los zancos se conocen en América mucho antes del primer contacto con Europa. Así lo atestiguan algunas decoraciones de zanqueros en templos Mayas.”Se suponía que traían buena suerte”. En el capítulo XIII del Popol Vuh  se cuenta como Hunahpú e Ixbalanqué se presentan con la apariencia de dos pordioseros ante los sangrientos señores de Xibalbá, y logran engañarlos tras realizar varios prodigios: bailaron los bailes de la lechuza, de la comadreja, del armadillo, del ciempiés y el Chitic, baile del que anda en zancos.

Los españoles llegaron a lo que es hoy Guatemala hacia 1524, y el Popol Vuh (o PopWuj.  Libro del Consejo), tal y como llegó a nosotros, se transcribió en quiché poco después de la Conquista. El quiché se derivó del lenguaje maya durante el llamado período Post Clásico, pero se supone que el Popol Vuh sea mucho más antiguo. Los pergaminos originales fueron destruidos, así como  miles de ídolos y objetos sagrados. Esto “gracias” a clérigos como Fray Diego de Landa, quien llegó a Yucatán en 1549 y a los pocos años tuvo que comparecer ante una audiencia de la Nueva España por los excesos y maltratos que había cometido. Para ser empleada durante su defensa, contradictoriamente escribe la que sería una de las crónicas más importantes sobre la Cultura Maya. En su Relación de Cosas Notables de Yucatán, Landa describe el uso de zancos en danzas  que se efectuaban para celebrar el año nuevo cuando este coincidía con la letra dominical Muluc. Ese día, entre otros servicios religiosos, se adoraba al Dios Yaxcocahmut para evitar la falta de agua, de maíz u otras desgracias. La piedra del demonio Chacantun recibía la sangre de las orejas de muchos fieles y se acostumbraba  a celebrar “una fiesta y en ella bailar un baile en muy altos zancos y ofrecerle cabezas de pavo y pan y bebidas de maíz”. Para los mayas, cada día de su calendario aludía a un deidad patrona, y así  alcanzaba una enorme importancia ritual. Yaxcocahmut era uno de los aspectos celestiales de Itzamná, la divinidad que regía al cielo.

Flecha arriba Arriba

En el Códice Trocortesiano, uno de los cuatro únicos códices mayas que sobrevivieron  a la Conquista, aparece el Dios del Maíz (Ahmun) montado sobre zancos que semejan los tallos de la planta.  Gracias a la prosa poética de Miguel Ángel Asturias nos llega otra “evidencia” de los zancos en tierras guatemaltecas. Este escritor, a quien le fuera concedido el premio Nobel en 1967, estudió en La Sorbona de París en la década del veinte. Durante ese tiempo escribió Leyendas de Guatemala, una pieza de narrativa que es portadora de una mirada renovadora y apasionante sobre la mitología de su país. En este libro, al referirse al Dios Cuculcán, evoca directamente uno de los más desbordantes mitos americanos: Quetzalcoált4. Dice Asturias que el Dios Cuculcán (podríamos leer Quetzalcoált) monta zancos para parecerse al sol, y grita: “De la punta de mis pies a mi cabeza tengo una escalera de latidos para que subas conmigo  las ramas en que se reparten los frutos y las semillas de los cinco sentidos”5.

También los Aztecas conocieron el uso de los zancos. Ramiro Guerra sugiere que, en la majestuosa ciudad de Tenochtitlán, a Moctezuma II lo entretenían sus bufones con esta clase de diversiones.  Moctezuma resultó uno de los últimos grandes monarcas de la civilización azteca. Nació en 1466 y fue asesinado en 1520.  A pesar de todas las resistencias, su imperio fue conquistado  por otra cultura.

Las tradiciones españolas se impusieron en América. Así, por ejemplo, los mexicanos presencian en junio detres 1526 una corrida de toros en honor al regreso de Hernán Cortés de las Higueras. Los toros habían sido traídos de España, donde hacerlos correr y burlarlos —desde un caballo— era una costumbre de la gente importante durante el siglo XVI. En México comenzaron a celebrarse corridas todos los años. En la historia taurina de ese país quedó registrado el valor de un hombre que en 1670 salió al ruedo sobre zancos para enfrentarse al toro. Una experiencia similar tuvo otro torero en España, en las fiestas de Pamplona, a finales de ese mismo siglo.

Flecha arriba Arriba

Como parte de su  imposición cultural, España trasladó a América el calendario de sus celebraciones. En Santiago de Cuba se tienen noticias de una procesión del Corpus Christi en 1520. Estos festejos se celebraban habitualmente en todas las villas importantes de Cuba, y también en otros países de América; siempre los jueves siguientes a la octava de Pentecostés. Acompañando a la procesión marchaban carretones donde se iban representando autos, los cuales eran una modalidad del teatro medieval. Hacia el fondo, formando algarabía entre la gente, desfilaban grandes muñecos conocidos como Los Gigantes. En Cataluña han aparecido documentos del siglo XVI que sugieren que en sus orígenes estas enormes figuras estaban representadas por un hombre subido a unos altísimos zancos.

Cuando le fue necesaria mano de obra barata, España propició que toda la América fuese rellenada con esclavos africanos. En 1517 el rey Carlos I de España expidió la licencia para la introducción de esclavos en las Antillas, a donde llegaron  millones  de personas desde África. Comenzaron  así a  ramificarse entre nosotros las tradiciones de este continente. Los zancos son parte de ese legado. En Jamaica, Haití, Trinidad Tobago y Cuba, por mencionar algunos ejemplos, los primeros bailadores sobre zancos  provienen de África, donde eran muy conocidos desde la antigüedad más remota.

Durante siglos las danzas sobre zancos han formado parte de diversos aspectos de la vida social africana: rituales agrarios para garantizar la abundancia de las cosechas, casamientos, ritos de iniciación  y  ritos funerarios. Todavía en algunas pequeñas tribus de Nigeria se realizan complejas danzas acrobáticas sobre zancos de más de diez pies de alto. Tradicionalmente  estas danzas han sido entendidas como una mediación entre la vida y la muerte. También quien visite las aldeas del pueblo Punu, dispersas entre el Congo y Gabón,  puede disfrutar de la presencia de altísimos bailarines durante las ceremonias fúnebres de personas importantes. Estos, además, usan exóticas máscaras de madera y sobresalen por encima de las casas representando así al ‘’otro mundo’’. 

Flecha arriba Arriba

Las máscaras constituyen uno de los elementos más recurrentes en las danzas rituales africanas, por la facilidad con que trastocan la identidad de quienes las utilizan. Aponos es una tribu que bebe vino de palma durante todo el año. Entre sus danzas está Ocuya, realizada por un zanquero que se oculta tras una enorme máscara de madera recubierta con pieles de mono y una larga falda de hierbas. El John Canoe, una danza procesional que los africanos trajeron a América y que se ejecutaba durante los festejos de navidad, también se realizaba con grandes y vistosas máscaras. Ocasionalmente se ejecutaba sobre zancos. Explica Ramiro Guerra en un ensayo sobre las tradiciones carnavalescas de Trinidad:

“Entre los Yorubas de la Costa de Marfil concretamente, el baile sobre zancos es propio de las sociedades  de máscaras ceremoniales donde los acróbatas y bufones de la misma son los encargados de efectuar esas danzas fuera del ritual mágico religioso. Se sientan en los techos de las casas con el propósito de hacer extrañas piruetas en un solo zanco, abriendo los brazos como alas, recorriendo las plazas en grandes zancadas para el disfrute de las comunidades de las aldeas.”6  

Los zancos también han sido usados en las iniciaciones de los jóvenes a la edad adulta. En aldeas emplazadas donde hoy está Tanzania, un viejo rito estaba centrado en una danza conocida como “el hombre en la copa del árbol”, en la que un personaje sobre zancos rogaba porque las personas jóvenes de la tribu pudiesen crecer altas y sanas, y para que pudieran alcanzar la misma altura todas sus ambiciones.

A veces quienes suben a los zancos son hechiceros que trabajan haciendo el mal. Tal es el caso de los “Devoradores de Almas”, brujos y curanderos tradicionales  que se cubren el cuerpo de plumas y ejecutan complejas acrobacias sobre zancos altísimos. Los Querzés son uno de los tantos pueblos que temen a estos personajes cuyas danzas pueden provocar grandes sugestiones, ya que algunos dan fe de su fuerza sobrenatural cargando asombrosas cantidades  de peso sobre los zancos.

Flecha arriba Arriba

Refiriéndose a los bailes sobre zancos, Fernando Ortiz aclara que “son típicos del Camerún y otros pueblos próximos de la Costa Occidental”7: Ghana, Malí, Angola, Tanzania, Sudán, Zimbawe… Podrían agregarse a esta lista muchos otros países africanos donde está arraigada la tradición de los zancos, y no siempre vinculados a contextos sagrados o religiosos. Además han sido empleados como un simple divertimento o como herramienta útil para realizar ciertos trabajos. En la República de Benín se encuentra el gran lago Nokoue, a lo largo del cual muchas aldeas practican habitualmente la pesca sobre zancos.  Esta modalidad de pesca también es conocida en Viet Nam y en Weligama, Sri Lanka.

cuatroA Sri Lanka, (antigua Ceilán) la separan apenas 32 km de la India, un vasto territorio donde la costumbre de montar zancos se remonta a varios siglos atrás. En las provincias centrales del país perdura esta costumbre en el contexto de algunas ceremonias  religiosas para asegurar el  crecimiento de la cosecha. “Las subidas en zancos plasman la identificación del que danza, no con el que ejecuta el acto de plantar, sino con lo mismo que se planta, y así cuanto más alto sea el salto, mayor altura  alcanzará el trigo”8. En la India se han usado los zancos con múltiples propósitos. Una colección de antiquísimas artesanías recuerda ciertas circunstancias históricas en las que los guerreros ricos marchaban al combate sobre elefantes, y los guerreros pobres sobre zancos. En la actualidad, quizás quienes los usan más frecuentemente  —como en otros muchos países— son los comediantes y los niños, quienes siempre han tenido en alta estima a este juego tradicional.

Un cuadro de Peter Brueghel de 1560, y un grabado anónimo alemán de 1617  (preservado en Leipzig), demuestran que en la Europa Medieval mantener el equilibrio sobre zancos de distintas alturas era un juego muy conocido y aceptado. Lo mismo ha ocurrido en algunas Islas del Sur del Pacífico como Tahití, en Nigeria y en Japón, donde los zancos de bambú forman parte de un popular juego  de invierno conocido como “el Caballo de bambú.”

En Japón los zancos fueron conocidos antes del siglo XIV, durante los Sarugatu, uno de los precedentes del refinado Nô. En las afueras de algunos templos de Kyoto y Yedo (antigua Tokio), el pueblo disfrutaba de gran cantidad de atracciones profanas que tenían lugar una vez concluidas las solemnes ceremonias religiosas: acróbatas, juglares, titiriteros, mimos, corredores en zancos… Siendo un equivalente del carnaval europeo, este conjunto de regocijos recibió el nombre de Sarugatu, y en este participaban de modo activo todos los habitantes de la ciudad.

Flecha arriba Arriba

Las carreras en zancos también eran comunes  entre los habitantes de las Islas Marquesas, un conjunto  de diez  islas volcánicas de la Polinesia, que a su vez constituye una de las principales zonas etnogeográficas de Oceanía. En el pasado, habitaban estas islas seres para los cuales estar completamente tatuados resultaba tan  natural  como ejecutar danzas acrobáticas de gran complejidad sobre zancos. Nueva Zelanda también forma parte de la Polinesia; allí el pueblo Maorí ha usado los zancos durante milenios, lo mismo en danzas tribales que en fiestas donde sobresalían como una peligrosa diversión. En algunas islas de la Polinesia  existen lugares donde las casas están construidas sobre  pilotes de madera llamados zancos, que permiten vivir sobre  la superficie del agua. Pues bien, los habitantes de estas aldeas usan, además de canoas, largos zancos para desplazarse entre una casa y otra.

Independientemente de la profundidad, muy difícil resulta para un zanquero cruzar ríos, lagos o riachuelos. La inestabilidad de los suelos, las corrientes fluviales…  Sin embargo, se sabe que en varios países esta fue una costumbre impuesta por la necesidad. En Oslo, Noruega, la estatua de un zanquero varado sobre la superficie de un canal rinde homenaje al servicio que los zancos le prestaban a quienes los llevaban para cruzar las zonas inundadas. Para fines similares fueron utilizados en algunas villas de Alemania, Bélgica y Hungría, según  consta en una antigua postal que conservo en mis archivos. En China, el río Liao contribuye al drenaje de una extensa llanura de Manchuria. Existió una época en  que las crecidas de este río cubrían las calles y haciendas del pueblo Newchwang, circunstancia esta que hizo que sus habitantes, tribus nómadas del pueblo Mongol,  caminaran habitualmente sobre zancos.

Flecha arriba Arriba

Estos se conocen en China desde hace varios siglos. Al igual que en Japón, los zancos de bambú son muy populares entre chicos y jóvenes, y forman parte de fiestas de invierno y de las celebraciones por la llegada de  año nuevo. También han sido utilizados virtuosamente por los artistas circenses, llegando incluso a dar saltos mortales de espalda sobre zancos de una altura considerable. En el norte del país, un mural de la Dinastía Wei (220-265 D.C.) muestra claramente la figura de un actor subido a unos altísimos zancos.

Podrían contarse por miles a los actores que actualmente montan zancos en todo el planeta. En las últimascinco décadas  se han vuelto atributos asociados al teatro callejero, y también una imperante necesidad para incontables jóvenes que han redescubierto la posibilidad de expresarse en los espacios públicos. Aún cuando el Teatro de Calle existió desde mucho antes de edificarse el primer teatro, alcanzó un notable florecimiento a partir de 1960, y en no pocas ocasiones los zancos estuvieron vinculados a acciones de un marcado carácter político: en Estados Unidos zanqueros del Bread and Puppet participan en manifestaciones de protesta contra la guerra de Viet Nam; el colombiano Juan Carlos Moyano burla con sus zancos los cordones de policías que cuidan al presidente de su país y se acerca amenazadoramente a su tribuna;  en Chile Julia Varley, una actriz del Odin Teatret, encarnando a un personaje que anda sobre zancos es derribada por fuerzas paramilitares en los jardines del Palacio de la Moneda… Estos son apenas unos pocos ejemplos.

Flecha arriba Arriba

El Teatro de Calle  alcanzó un gran esplendor en Estados Unidos, el país donde Bob Skaggs abrió la primera fábrica de zancos destinados a recolectores de frutas, albañiles, pintores de brocha gorda, electricistas. Los espectáculos callejeros se extendieron con notable éxito por Europa y por América del Sur, sobre todo en Colombia, Argentina y Chile, países donde la costumbre de andar sobre zancos está muy arraigada. Solo a partir  de la década de los noventa, en Cuba se reconoce  el trabajo estable de grupos teatrales que exploran asiduamente la técnica de los zancos.

Los zancos llegaron a Cuba de la mano de los esclavos africanos que cada 6 de enero sacudían la ciudad con su algarabía, sus danzas y cantos durante las fiestas  del Día de Reyes, de las cuales ya se tienen noticias desde 1565. La presencia de Diablitos sobre zancos ya es comentada en periódicos habaneros de la primera mitad del siglo XIX. La tradición se mantuvo viva en el contexto de presentaciones folklóricas y de los Carnavales. Habría que reconocer que entre nosotros los zancos  también fueron un juego tradicional y una herramienta de trabajo. Todavía en cooperativas de San Juan y Martínez o en Vuelta Abajo, Pinar del Río, numerosos campesinos montan zancos para realizar ciertas  tareas dentro de las vegas tabacaleras. Ya en la actualidad, de la mano de artistas callejeros se ofrecen regularmente talleres de zancos en numerosos puntos de la isla.

Los anteriores ejemplos describen experiencias que me han antecedido. Son algunas de las raíces de un árbol que planté hace seis años, cuando tomé la decisión de construir mis primeros zancos. No tiene sentido preguntarme qué valor tienen los zancos para los demás, si antes no soy capaz de preguntarme: ¿Qué valor tienen  para mí mismo?

Flecha arriba Arriba

RAÍCES PERSONALES

Mis  últimos zancos son de cedro y miden 1.70 cm. Son pequeños si consideramos que el record Guinnes es de 12 metros de alto. Los míos se amarran a las piernas por debajo de las rodillas. Un cuadro de Francisco de Goya muestra a personas caminando sobre zancos que se amarran a los muslos. Se conocen  además zancos que se sostienen con las manos, zancos con muelles, zancos arqueados, zancos para patinar sobre hielo y hasta zancos sobre patines de línea. Mis zancos son bastante convencionales, pero esto no es tan importante como la actitud con que son usados.

Un entrenamiento constante sobre ellos permite dominarlos, aunque las caídas a veces son inevitables. Son como una puerta fácil de abrir, pero hace falta mucha disciplina y coraje para recorrer hasta el infinito el camino que se dibuja ante nosotros. Algunas veces caí en la trampa de explicar lo que se siente desde los zancos: entra uno en una especie de silencio interior, un estado de conciencia acrecentada, condición mental derivada de los peligros y la altura. Un zanquero debería ser como un artista con la actitud de un cazador, siempre en acecho… Son imágenes elocuentes, pero  imprecisas.

Los zancos son para mí un acto de libertad personal, y me siento incapaz de explicar por qué vuelvo a ellos una y otra vez. Me han contado de accidentes fatales  que han llevado a zanqueros a una tumba. No son exageraciones. Conocí a una actriz del Teatro Tierra de Colombia que ha padecido por años las dolencias de múltiples operaciones en las rodillas a causa de una mala caída. Yo mismo he soportado las continuas  protestas de mi cintura, de la columna. ¿Por qué entonces me empeño en abandonar mi natural equilibrio? ¿Para qué arriesgarme a explorar las alturas desde la precaria seguridad que me ofrecen dos estrechas vigas de madera?

Flecha arriba Arriba

Una de las razones más fuertes que tengo se llama Gigantería. Este es el nombre de la comunidad de artistas callejeros a la cual pertenezco. La verdad es que los achaques de mi cuerpo físico no son todavía más fuertes que la voluntad de quienes me acompañan en la aventura de hacer teatro en las plazas del Centro Histórico. Los zancos son la base de nuestra labor creativa. Así fue desde la fundación del grupo en el año 2000.

Somos algunas  de las raíces de un árbol invisible  que crece sobre nosotros.

NOTAS

1. Carl Hirsch. http://www.stiltman.com.

2. Carl Hirsch. Ibidem

3. Relación de las cosas notables de Yucatán. Citado por David Bolled en un estudio sobre la lengua maya.

4. Aclara Arturo Arias: “El texto favorece en su explicación el nombre nahua ‛Quetzalcoált’ al maya ‛Kukulkán’, el cual a su vez prefiere escribir como Cuculcán, a pesar de que el autor reconoce que la letra k se acerca más al sonido indígena. Sin embargo prefiere castellanizarlo porque escrito así con c resulta más familiar en nuestra lengua” (en el ensayo La hibridización y la identidad indígena: leyendas de Guatemala como laboratorio étnico).

5. Miguel Ángel Asturias. Obras Completas. Tomo I. Madrid: Aguilar, 1968.

6. Ramiro Guerra. Teatralización del Folklore y otros ensayos. Editorial Letras Cubanas, 1989.

7. Fernando Ortiz. El Baile y el teatro de los negros en el folklore de Cuba. Editorial Letras Cubanas, 1981.

8. Ramiro Guerra. Ibidem.

E reportaje de Roberto Salas ha sido tomado de esta página:http://www.caimanbarbudo.cu/caiman332/paginas/zancos32.htm
Flecha arriba Arriba




Flecha arriba Arriba







Flecha arriba Arriba









Flecha arriba Arriba




Flecha arriba Arriba